martes, 29 de mayo de 2012


sábado, 17 de septiembre de 2011

La problemática distinción entre ciencia y pseudociencia

Entre los acusados ​​de practicar la pseudociencia, están los negacionistas del clima, los creacionistas del diseño inteligente, los astrólogos, ufólogos, parapsicólogos, profesionales de la medicina alternativa y, a menudo, alguien que se aleja mucho de la corriente científica. 

El problema de los  límites entre la ciencia y la pseudociencia, de hecho, está notoriamente llena de desacuerdos de definición, porque las categorías son demasiado amplias y difusas en los bordes, y el término "pseudociencia" es objeto de abuso adjetivo frente a cualquier reclamación que se distinga por cualquier motivo. En su libro de 2010 "Nonsense on Stilts" (University of Chicago Press), el filósofo de la ciencia, Massimo Pigliucci, reconoce que "no existe una prueba determinante", ya que "los límites que separan la ciencia, la no ciencia y la pseudociencia, son mucho más difusos y permeables que lo que Popper (o la mayoría de los científicos) nos quieren hacer creer. "

Fue Karl Popper quien primero identificó lo que él mismo llamó "el problema de demarcación" para encontrar un criterio que distinga entre la ciencia empírica, como la exitosa prueba de 1919 de la teoría general de la relatividad de Einstein, y la pseudociencia, como las teorías de Freud, cuyos seguidores sólo buscan confirmar las evidencias haciendo caso omiso de las pruebas refutatorias. La teoría de Einstein pudo haber sido denegada de no haber postulado en un eclipse solar los datos que mostraban la desviación de la luz estelar debido al campo gravitatorio del sol. Las teorías de Freud, sin embargo, nunca ha podido ser desvirtuadas, porque no había ninguna hipótesis comprobable abierta a la refutabilidad. De este modo, Popper pronunció la célebre declaración de "falsabilidad" como criterio último de dicha demarcación.

El problema es que muchas ciencias no son falsables, como la teoría de cuerdas, la neurociencia que rodea la conciencia, los grandes modelos económicos y la hipótesis extraterrestre. En última instancia, antes de buscar por todos los planetas orbitando infinitas estrellas en todas las galaxias del cosmos, ¿podemos decir con certeza que los extraterrestres no existen?

El historiador de la ciencia Michael D. Gordin, de la Universidad de Princeton, añade en su próximo libro "The Pseudoscience Wars" (University of Chicago Press, 2012), "Nadie en la historia mundial se ha auto-identificado como pseudocientífico. No hay ninguna persona que se despierte por la mañana y piensa para sí: "Voy de cabeza a mi pseudo-laboratorio, a realizar algunos pseudo-experimentos para tratar de confirmar mis pseudo-teorías con pseudo-hechos". Tal como documenta Gordin con ejemplos detallados, "los científicos ( a diferencia de la monolítica 'comunidad científica'), califican una doctrina de "pseudociencia" sólo cuando se sienten amenazados, y no necesariamente por las nuevas ideas en sí mismas, sino por lo que esas ideas representan para la autoridad de la ciencia, para el acceso a los recursos de la ciencia, o alguna otra tendencia de más amplio calado social. Si uno no se ve amenazado, no hay necesidad de arremeter contra la percepción de la pseudociencia, sino que se continúa con el trabajo y felizmente se ignoran las excentricidades."

Por ejemplo, yo llamo al creacionismo "pseudociencia", no porque sus autores estén haciendo mala ciencia (no están haciendo ciencia en absoluto), sino porque amenazan la educación científica en América, ellos rompen el muro que separa la Iglesia y el Estado, y confunden al público sobre la naturaleza de la teoría de la evolución y la forma de hacer ciencia.

Aquí, tal vez, pueda verse un criterio práctico para resolver el problema de la demarcación: la conducta de los científicos reflejan la utilidad pragmática de una idea. Es decir, ¿la nueva idea revolucionaria genera algún interés por parte de los científicos que trabajan por la aprobación de sus programas de investigación, producir nuevas líneas de investigación, nos llevan a nuevos descubrimientos, o influyen en las hipótesis ya existentes, en los modelos, paradigmas o visiones del mundo? Si no es así, es probable que sea pseudociencia.

Podemos demarcar la ciencia de la pseudociencia no tanto por lo que es la ciencia y más por lo que hacen los científicos. La ciencia es un conjunto de métodos para probar hipótesis y construir teorías. Si una comunidad de científicos adopta activamente una nueva idea, y si esa idea luego se propaga y se incorpora a la investigación que produce un conocimiento útil reflejado en sus presentaciones, publicaciones, y especialmente en las nuevas líneas de investigación, en estos casos no hay duda de que es ciencia.

Este criterio práctico de demarcación tiene la ventaja de ser de abajo-arriba en lugar de arriba-abajo, igualitario en vez de elitista, no discriminatorio en lugar de perjudicial. Permite a los usuarios de la ciencia, dentro del mercado de ideas, determinar lo que constituye la buena ciencia, empezando por los propios científicos y filtrado a través de los editores, educadores y lectores. En cuanto a los potenciales consumidores de la pseudociencia, no está de más un poco de escepticismo y, como siempre, tener cuidado con lo embaucamientos.

  • Referencia: ScientificAmerican.com, por Michael Shermer, 15 de septiembre 2011
  • Imagen: Karl Popper en 1980s, Wikipedia
FUENTE:  BITNAVEGANTES