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jueves, 31 de enero de 2013


Midiendo agujeros negros

El del centro de la galaxia NGC 4526 tiene una masa de 450 millones de veces la del Sol, según los resultados de un nuevo método de estimación

Ilustración de un agujero negro en el centro de una galaxia de disco. / NASA
“Las masas de los agujeros negros de los centros galácticos están correlacionadas con multitud de propiedades de la propia galaxia, lo que sugiere que unos y otras evolucionan juntos”, afirman unos científicos europeos y estadounidenses que, aprovechando precisamente esta relación, han desarrollado un nuevo método para medir la masa del agujero negro. Según sus cálculos, el que está en la galaxia NGC 4526 tiene una masa equivalente a 450 millones de veces el Sol. Timothy A. Davies (del Observatorio Europeo Austral, ESO) y sus colegas basan su técnica en la dinámica de las nubes de gas del entorno del agujero negro y la comparan con modelizaciones de cómo sería se moverían esas nubes con y sin agujero.
Las antenas del radiotelescopio ALMA, en el desierto de Atacama (Chile), con el que los científicos podrán medir la masa de cientos de agujeros negros. / ALMA /C.PADILLA
Todo lo que hay en el entorno a un agujero negro se ve afectado por su enorme gravedad, la materia acaba cayendo en él y desaparece de la vista, pero antes de ese punto de no retorno su comportamiento delata que está precipitándose hacia el pozo cósmico. Las observaciones de estos fenómenos permiten a los científicos deducir las propiedades del agujero negro protagonista.
Los investigadores explican en la revista Nature que existen ya varios métodos para medir directamente la masa de los agujeros negros, todos ellos basados en la observación del entorno del mismo, por ejemplo el movimiento de las estrellas atraídas por la potente gravedad del agujero o el comportamiento del gas ionizado a su alrededor. Cada técnica es más idónea para un tipo u otro de galaxia.
Composición fotográfica que combina la imagen de la galaxia NGC4526 captada por el telescopio 'Hubble' con las observaciones de gas molecular realizadas con el radiotelescopio Carma (en California). / TIMOTHY A.DAVIS
La ventaja del nuevo método propuesto y ensayado por Davies y sus colegas es que, según explican ellos mismos, será muy práctico con los telescopios de nueva generación que operan en la banda milimétrica de ondas radio, como el observatorio internacional ALMA (instalado en el norte de Chile) que está dando sus primeros pasos. Estos telescopios están formados por decenas de antenas que funcionan de modo sincronizado (por interferometría) y con ellos, aplicando la nueva técnica, se podrá medir la masa de un agujero negro de una galaxia muy rápidamente, en menos de cinco horas de observación. Así, con el nuevo sistema de medir basado en la dinámica del gas molecular, “se podrá estimar la masa del agujero negro en cientos de galaxias del universo cercano, muchas de las cuales son inaccesibles con las técnicas actuales”, escriben los investigadores en Nature.

miércoles, 30 de enero de 2013

Posted: 29 Jan 2013 12:32 PM PST

Referencia: Science.org .
por Adrian Cho , el 25 de enero de 2013

El supuesto conflicto entre la teoría centenaria de la electrodinámica clásica y la teoría de Einstein de la relatividad especial no existe, según indican un grupo de físicos.

En abril pasado, Masud Mansuripur, un ingeniero eléctrico de la Universidad de Arizona en Tucson, declaró que la ecuación que determina la fuerza ejercida sobre una partícula cargada eléctricamente por los campos eléctricos y magnéticos —la fuerza de Lorentz—, choca con la relatividad, la teoría de que los centros, como observadores, moviéndose a una velocidad relativa constante entre sí verán los mismos acontecimientos.

Para demostrarlo, elaboró un simple "experimento mental" en el que la ley de la fuerza de Lorentz parecía conducir a una paradoja, que describió en Physical Review Letters (PRL). Ahora, cuatro físicos independientes dicen que han resuelto esta paradoja en comentarios publicados en PRL.

"Masud está completamente convencido de que tiene razón, pero no es así", discute Stephen Barnett, uno de los comentaristas, de la Universidad de Strathclyde en Glasgow, Reino Unido.

Para entender la fuerza de Lorentz, supongamos que un partícula cargada se mueve a través de unos campos eléctricos y magnéticos. La ley de la fuerza de Lorentz establece que el campo eléctrico empujará la partícula en la misma dirección que el campo, mientras que el campo magnético la empujará en una dirección perpendicular tanto al campo magnético como a la velocidad de la partícula. Esta ley se utiliza a menudo para ilustrar cómo en la relatividad, por ejemplo, una fuerza que parece ser puramente eléctrica para un observador, parecerá tanto eléctrica como magnética para el observador que se mueve a una velocidad diferente.

Pero Mansuripur ideó un ejemplo en el cual la ley parecía conducir a una contradicción lógica. Consideremos la posibilidad de una carga eléctrica puntual situada a una distancia fija de un pequeño imán (ver imagen). El imán no tiene carga, por lo que no experimenta ninguna fuerza desde el campo eléctrico cargado. De igual manera, la carga no magnetizada tampoco interactúa con el campo magnético del imán. Así que, no pasa nada.

Ahora imaginemos cómo se ven las cosas desde un "marco móvil de referencia" donde la carga y el imán se deslizan a una velocidad constante. Gracias a los extraños efectos de la relatividad, el imán parece tener más carga positiva en un lado y más carga negativa en el otro. Así pues, el punto de carga tirará de un lado del imán y empujará el otro, creando un par de torsión, según explicaba Mansuripur.

Los detalles van así. El imán puede pensarse como un pequeño bucle de alambre en el que los electrones cargados negativamente corren a través de los iones positivos estacionarios. Dentro de un marco en el cual el anillo es estacionario, los electrones y los iones están igualmente espaciados y el anillo aparece sin carga. Pero en un marco móvil, los electrones en un lado del anillo se mueven más rápido que los otros respecto al observador. Así que, gracias a la extraña "contracción de Lorentz" de la relatividad, los electrones de un lado aparecen más apretados de espacio y los del otro lado con espacio más holgado, creando el desequilibrio de la carga.

Sin embargo, según la relatividad, el imán no puede más que girar en un marco y no en el otro, apunta Mansuripur, por lo que los resultados son paradójicos. Para evitar el problema, aboga por sustituir la ley de Lorentz con una que trate el magnetismo de forma diferente.

Pero Mansuripur ha olvidado algo, según argumentan los cuatro comentaristas. Gracias a esta rareza de la relatividad especial, el imán también posee un raro "momentum angular oculto" que en el marco móvil aumenta constantemente. Por su propia definición, un torque es igual a un cambio en el momento angular. Así que, en vez de girar el imán, el torque del marco de movimiento, simplemente, alimenta el incremento del momento angular oculto. Problema resuelto.

Así es como se produce el momento angular oculto. Si si piensa en el imán como un bucle de corriente, entonces, desde un lado del bucle del campo eléctrico del punto de carga se empuja a los electrones en la dirección en la que ya están en movimiento y aumenta su energía. En el otro lado del bucle, el campo eléctrico se opone al movimiento de los electrones y mina su energía. Entonces tenemos que, hay un flujo neto de energía de un lado al otro del bucle. Gracias a la ecuación de Einstein, E=mc2, sabemos que el flujo de energía es equivalente al movimiento de la masa, lo cual a su vez es equivalente al momentum. Por lo tanto, el flujo de energía da al imán un camino secundario de momentum oculto, incluso aunque no se esté moviendo lateralmente.

En un marco de movimiento, este momentum oculto también da lugar a un aumento de momentum angular. Para ver cómo funciona esto, supongamos que giras una bola en el extremo de una cuerda sobre tu cabeza. En algún momento, la pelota tiene un momentum (impulso) que apunta perpendicular a la cuerda y le da un impulso angular alrededor de la mano, y que ese momentum angular aumenta a medida que sueltas la cuerda. De la misma manera, en el marco móvil, el retroceso secundario del momentum oculto del imán conduce a un constante aumento del momentum angular. Y esta inflación del momentum angular absoluto requiere el torque que es el que identifica Mansuripur, explican los comentaristas.

Mansuripur está apegado a su defensa. Él argumenta que el momentum oculto, que fue identificado en la década de 1960, es un concepto mal definido, que simplemente disimula el problema. "Ese ha sido siempre el problema con el momentum oculto", señala Mansuripur. "Usted sabe que le falta algo, así que postula su existencia". Él afirma que su enfoque elimina la necesidad de un momentum oculto.

Otros dicen que el momentum oculto es parte integrante de la relatividad. "Si tenemos un sistema con un movimiento interno que está sujeto a una fuerza externa, entonces el momentum oculto es una propiedad general", dice Daniel Vanzella, uno de los comentaristas, de la Universidad de São Paulo, en São Carlos, Brasil. "No es una invención ad hoc puesta para conciliar las cosas". Vanzella también apunta a que, matemáticamente, la ley de la fuerza de Lorentz se puede escribir de forma que garantice que encaje con la relatividad, por lo que es "sencillamente imposible" que contradiga la teoría.

Algunos físicos argumentan que el documento de Mansuripur nunca debió publicarse. "No podría estar más en desacuerdo", dice Barnett. "¿No es mejor publicar cosas que sean interesantes y no cosas que patean la teoría de la relatividad general enviándola a la cuneta?" Aunque añade que el argumento ha sido extremadamente civilizado: "Masud es muy apasionado de lo que ha hecho, pero es un caballero".


Imagen: Paradox perdida. Crédito: Preston Huey / Science / AAAS
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sábado, 19 de enero de 2013

Posted: 19 Jan 2013 02:06 AM PST
Referencia: Thunderbolts.info .
por Stephen Smith, 18 de enero 2013

Se dice que un cúmulo de galaxias distantes presenta evidencias de una fuerza desconocida. Pero no se hace ni una sola referencia a la fuerza conocida más poderosa del Universo: la electricidad.


Cúmulo galáctico 2XMM J083026+524133 (azul). Crédito de G. Lamer et al.
El equipo de investigación del Telescopio de Rayos X de la Agencia Espacial Europea, XMM Newton, ha encontrado un grupo de galaxias que contienen más de 1000 veces la masa de la Vía Láctea en lo que ellos creen que deben ser los confines más lejanos del Universo.

La velocidad de la luz se utiliza como punto de referencia para definir los cálculos cosmológicos de distancia: el desplazamiento de las líneas de Fraunhofer dentro del extremo rojo del espectro observado, determina la "velocidad recesional". Tal como dictan las teorías estándar, cuanto más rápido se aleja un objeto de la Tierra tanto más lejos está y más antiguo es, porque según dicen, la explosión del Big Bang dio un impulso inercial que está causando que el Universo se expanda. En base a esos parámetros teóricos, una velocidad más rápida de recesión significa una mayor distancia, lo que significa un período de tiempo más antiguo.

Según Georg Lamar, y sus colegas del Instituto de Astrofísica de Potsdam, estos ingentes cúmulos de galaxias con altocorrimiento al rojo son poco frecuentes que emitan tanto brillo en longitudes de onda de rayos X. En el comunicado de prensa de la ESA, la presencia del "gas caliente", que abarca un cúmulo con temperaturas de 100 millones de grados Kelvin, hace de la J083026+524133 la fuente de rayos X más enérgica en z mayor o igual que 1 de corrimiento al rojo, unas 100 veces más brillante que cualquier otro cúmulo de galaxias a esa distancia.

Este enorme cúmulo, con una estimación de 7,7 mil millones años de antigüedad se cree que confirma la existencia de la energía oscura, debido a que la energía oscura causa la aceleración de la expansión del Universo. Dicha aceleración hace más difícil que los cúmulos masivos, como el de J083026+524133, puedan mantenerse unidos en épocas más recientes, dado que la expansión de la energía oscura quiere separarlos.

Los astrónomos hicieron este desconcertante hallazgo hace diez años, que el Universo se está expandiendo más rápido hoy que en el pasado. A fin de acomodar las anomalías con las observaciones de corrimiento al rojo se propuso la existencia de una fuerza que ejerce una presión negativa sobre los campos gravitacionales, lo que más adelante se llamó "energía oscura", ya que no se puede detectar con ningún instrumento.

Enzo Brachini, de la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Austral (ESO) escribió: "Esto implica que, una entre dos posibilidades muy distintas ha de ser verdadera. O bien el Universo está lleno de una misteriosa energía oscura que produce una fuerza repulsiva que lucha contra el freno gravitacional de toda la materia presente en el Universo, o nuestra teoría actual de gravitación no es correcta y necesita ser modificada, por ejemplo mediante la adición de más dimensiones espaciales."

Las presunciones son difíciles de superar. La incapacidad de los investigadores convencionales para entender varios factores obstaculiza su capacidad para comprender la naturaleza fundamental del cosmos. Los comentarios citados son un ejemplo perfecto de las conclusiones absurdas que se pueden extraer cuando se ignora algo tan elemental como la electricidad en el espacio.

Dos de los problemas más acuciantes en el enfoque moderno para comprender el Universo son, su adherencia al corrimiento al rojo como única herramienta para estimar las distancias y las edades de las estrellas y galaxias, y la falta de conocimiento en lo que respecta a la electricidad.

En primer lugar, con el fin de avanzar en el catálogo de conocimientos que a menudo requiere manchar la reputación de esas teorías. Se necesita mucho coraje para ir contra corriente y mantenerse firme en las convicciones a pesar de antagonismo. Tal es el caso de Halton Arp, uno de los grandes maestros en el campo de la investigación astronómica.

El Dr. Arp se ganó su sitio en la cima de su campo, después de años de investigación y muchas horas de soledad en los picos de las montañas para documentar lejanos objetos celestes. A medida que su compendio galáctico fue creciendo, se dio cuenta de que algo no funcionaba bien en los cálculos convencionales del tiempo, distancia y velocidad; él lo descubrió en los objetos con los valores más altos de corriemiento al rojo, frente a los objetos con menor corrimiento. Sin duda, que un interrogante así debería haber puesto, inmediatamente, en tela de juicio la misma naturaleza de esa "constante cosmológica".

Si el corrimiento al rojo no es un indicador de distancia fiable, la J083026 524133 no puede estar tan lejos, y por tanto, ni ser tan masivo ni brillante. Tal como Arp y sus colegas, han demostrado en repetidas ocasiones, al tomar un campo más amplio de visión se revelan a menudo objetos similares situadas en el lado opuesto de una galaxia activa cercana. Muchos de estos pares de alto corrimiento al rojo están conectadas a través de la galaxia con un puente de irradiación de material. Las teorías de un universo en expansión, de materia oscura y de energía oscura dependen de un campo tan estrecho de miras como el XMM Newton (y de otros observatorios) y de cómo los datos han sido seleccionados.

En segundo lugar, al referirse al material con una temperatura de 100 millones de grados Kelvin como "gas caliente" que los astrofísicos están poniendo de relieve denota una completa ignorancia del plasma y su comportamiento. Ningún átomo puede permanecer intacto a tales temperaturas, los electrones son limpiados de los núcleos y desarrollan potentes campos eléctricos. La materia gaseosa se convierte en plasma, capaz de conducir la electricidad y formar capas dobles.

En 1986, Hannes Alfvén, en una conferencia patrocinada por la NASA, dijo acerca de las capas dobles en astrofísica:

«Las capas dobles en el espacio deberían ser clasificadas como un nuevo tipo de objeto celeste (un ejemplo de ello son las fuentes de radio dobles). Se sugirió tentativamente que los rayos X y los estallidos de rayos gamma pueden deberse a la explosión de las capas dobles. En las erupciones solares, puede darse capas dobles con voltajes de 10^9 voltios o incluso más, y en los fenómenos galácticos, pueden llegar a tener voltajes de magnitudes muchísimo más grandes.»

El plasma es el primer estado de la materia y constituye más del 99,99% de todo lo que observamos en el Universo. El corrimiento al rojo cosmológico ha demostrado ser una propiedad de la materia pero no una de la velocidad. ¿Cuanto tiempo tendrá que pasar hasta que los científicos puedan ver realmente todo esto con ojos críticos?


Imagen: Cúmulo galáctico 2XMM J083026+524133 (azul). Crédito de G. Lamer et al.

Fuente BITNAVEGANTES.

martes, 15 de enero de 2013


Publicado en FÍSICA el diciembre 23, 2012 | Deja un Comentario »
Más información: Physics.APS.org .
Por Parampreet Singh, 17 de diciembre 2012

Una nueva teoría cosmológica aborda la descripción de la primera época del Universo, un periodo inaccesible por los modelos estándar actuales.
La inflación cosmológica, la hipótesis de que el universo primitivo experimentó una expansión muy rápida, es un paradigma popular en la cosmología moderna. La teoría explica con éxito cómo las fluctuaciones de la mecánica cuántica del vacío, empezando aproximadamente unos 10 a 36 segundos después del big bang, pudo haber dado lugar a la estructura a gran escala del Universo, lo que lleva a unas predicciones que han sido confirmadas por una serie de observaciones cosmológicas.

Sin embargo, la cosmología inflacionaria no puede ser la teoría última del universo. Si proyectamos el Universo hacia atrás en el tiempo, se pone tan caliente y denso que las leyes de la física en las que se basa la inflación (la relatividad general clásica) se rompen. En la llamada era de Planck, que dura un Planck (10−43 s.) después del Big Bang, la fuerza de la gravedad habría alcanzado valores comparables a las otras fuerzas fundamentales. En este régimen, los efectos de la gravedad cuántica habrían sido importantes, creando unas condiciones que van más allá de la comprensión convencional del espacio y del tiempo.
¿Qué condiciones existían antes de la inflación y en qué medida afectan a las predicciones del modelo inflacionario? Tales cuestiones cosmológicas fundamentales siguen sin respuesta, ya que no tenemos aún una teoría que puede hacer frente a la física de la época de la pre-inflación y que conecte sin problemas con el período inflacionario.
El artículo publicado en Physical Review Letters, por Iván Agullo y sus colegas de la Universidad Estatal de Pennsylvania, retoma la Gravedad Cuántica de Bucles (LQG), una teoría candidata de la gravedad cuántica, y la utiliza para ampliar el escenario inflacionario hasta el final a la era de Planck. Los autores también encuentran que las características de la fase pre-inflacionaria podría ser observable en firmas cosmológicas, ofreciendo así una oportunidad para poner a prueba la gravedad cuántica y probar la física pre-inflacionaria en futuras observaciones astronómicas.

- Original: “Quantum Gravity Extension of the Inflationary Scenario”. Ivan Agullo, Abhay Ashtekar, and William Nelson. Phys. Rev. Lett. 109, 251301 (2012). Artículo en .pdf .
- Autor: Parampreet Singh, Departamento de Física y Astronomía, Universidad Estatal de Louisiana, Baton Rouge, LA 70803, EE.UU.
- Fuente: Physics 5, 142 (2012)  |  DOI: 10.1103/Physics.5.142 .
- Imagen: Esquema de la evolución del Universo según el modelo de Agullo et al., basado en la extensión de una gravedad cuántica de bucle (LQG) del paradigma inflacionario (la figura no está a escala). La LQG se utiliza para describir el Universo primitivo de la era de Planck. Los autores muestran que su teoría conecta bien con la cosmología inflacionaria convencional, y hace predicciones similares sobre el fondo cósmico de microondas observable. El modelo se basa en un “gran rebote” (big bounce) en lugar del big bang: una transición que va desde la contración a una fase de expansión del Universo.
APS/Alan Stonebraker


lunes, 17 de septiembre de 2012


You Are Here: How Astronomical Surveys Are Pinpointing Our Place in the Cosmos

Upcoming telescope projects on Earth and in space will map out billions of stars and galaxies all around us


Simulated 3-d flythrough of galaxies ZOOMING IN: A still from a simulated fly-through of galaxies mapped by the Sloan Digital Sky Survey. Image: Miguel A. Aragón (Johns Hopkins University), Mark SubbaRao (Adler Planetarium), Alex Szalay (Johns Hopkins University), Yushu Yao (Lawrence Berkeley National Laboratory, NERSC), and the SDSS-III Collaboration

Like surveyors charting out a parcel of land by measuring angles, distances and elevations, astronomers have long mapped the positions of celestial objects in the sky.
Those celestial maps are about to see some major revisions. New and upcoming campaigns using ground-based telescopes or spacecraft promise to fill in many new details in astronomers’ maps of the sky. Together these projects will catalogue detailed positional information on several billion stars and galaxies near and far.
One of the most dramatic upgrades to celestial cartography should come from the European Space Agency’s Gaia spacecraft, which is scheduled to launch next year. After taking up a position in deep space, well beyond the orbit of the moon, Gaia will map the positions and distances of roughly one billion stars. The mission is the successor to the Hipparcos satellite, which launched in 1989 and whose catalogue still finds wide use. But that satellite charted just 120,000 stars or so, and only a slight minority were pinpointed with top-level precision.
Hipparcos measured precise stellar distances, to within 1 percent, for fewer than 1,000 stars. Most of the satellite’s distance measurements have much greater uncertainties of 20 percent or more. Gaia should measure the distances to about 10 million stars with a precision of 1 percent or better. “That’s about the quantum leap that we will make,” says Timo Prusti, project scientist for Gaia at the European Space Agency (ESA).
By mapping out so many stars, astronomers hope to improve their understanding of our home galaxy’s layout. “The main science goal is to address the issues of our Milky Way—the structure and the dynamics,” Prusti says. Buried as we are within the Milky Way, humankind has never had a glimpse of the galaxy in its entirety. The astronomer’s predicament is a bit like that of an artist who must sketch the Manhattan skyline from midtown, instead of from a clear vantage point across the Hudson River. Just as the artist can inspect Manhattan’s skyscrapers one by one to reconstruct the skyline in her sketch, the astronomer can fill in a map of the galaxy one star at a time.
A next-generation space telescope called Euclid ought to extend that map from the local to the global, by mapping up to two billion galaxies in three dimensions. The mission, which ESA approved in June for a 2020 launch, will scan roughly one third of the sky to measure the positions and distances of galaxies across the universe. The hope is that the distribution of cosmic structure will reveal some hidden clue to the nature of dark energy, the unknown entity driving the accelerating expansion of the universe.
“We have no idea what dark energy is, but it’s a very subtle effect,” says Richard Griffiths, the Euclid program scientist at NASA, which is a participant in the European-led mission. “The only way we can get at it is to study the whole universe, basically.”
Euclid’s design specs should allow astronomers to see galaxies so distant that their light has taken more than half the age of the universe to reach Earth. “We will literally obtain a three-dimensional image of our universe, with us in the very center, and we will be able to detect the accelerated expansion in it,” says ESA’s project scientist René Laureijs. “It will give us the opportunity to watch the universe evolving over the last 10 billion years.”
Euclid is not the only project charting galaxies to try to unravel the mystery of dark energy. A campaign called the Dark Energy Survey will soon take advantage of a new 570-megapixel camera on a four-meter telescope at the Cerro Tololo Inter-American Observatory in Chile. The survey will measure the shapes and positions of some 200 million galaxies across a quarter of the southern sky. Whereas the scope of the ground-based project pales in comparison to the billions of galaxies targeted by Euclid, the Dark Energy Survey should have a significant head start on its space-based counterpart. The project’s camera has just been installed on the telescope and could see first light as soon as this month, according to the project’s Facebook page.

Fuente 
Scientific American Physics news@email.scientificamerican.com

domingo, 16 de septiembre de 2012

You Are Here: How Astronomical Surveys Are Pinpointing Our Place in the Cosmos

Upcoming telescope projects on Earth and in space will map out billions of stars and galaxies all around us
Simulated 3-d flythrough of galaxies ZOOMING IN: A still from a simulated fly-through of galaxies mapped by the Sloan Digital Sky Survey. Image: Miguel A. Aragón (Johns Hopkins University), Mark SubbaRao (Adler Planetarium), Alex Szalay (Johns Hopkins University), Yushu Yao (Lawrence Berkeley National Laboratory, NERSC), and the SDSS-III Collaboration
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Like surveyors charting out a parcel of land by measuring angles, distances and elevations, astronomers have long mapped the positions of celestial objects in the sky.
Those celestial maps are about to see some major revisions. New and upcoming campaigns using ground-based telescopes or spacecraft promise to fill in many new details in astronomers’ maps of the sky. Together these projects will catalogue detailed positional information on several billion stars and galaxies near and far.
One of the most dramatic upgrades to celestial cartography should come from the European Space Agency’s Gaia spacecraft, which is scheduled to launch next year. After taking up a position in deep space, well beyond the orbit of the moon, Gaia will map the positions and distances of roughly one billion stars. The mission is the successor to the Hipparcos satellite, which launched in 1989 and whose catalogue still finds wide use. But that satellite charted just 120,000 stars or so, and only a slight minority were pinpointed with top-level precision.
Hipparcos measured precise stellar distances, to within 1 percent, for fewer than 1,000 stars. Most of the satellite’s distance measurements have much greater uncertainties of 20 percent or more. Gaia should measure the distances to about 10 million stars with a precision of 1 percent or better. “That’s about the quantum leap that we will make,” says Timo Prusti, project scientist for Gaia at the European Space Agency (ESA).
By mapping out so many stars, astronomers hope to improve their understanding of our home galaxy’s layout. “The main science goal is to address the issues of our Milky Way—the structure and the dynamics,” Prusti says. Buried as we are within the Milky Way, humankind has never had a glimpse of the galaxy in its entirety. The astronomer’s predicament is a bit like that of an artist who must sketch the Manhattan skyline from midtown, instead of from a clear vantage point across the Hudson River. Just as the artist can inspect Manhattan’s skyscrapers one by one to reconstruct the skyline in her sketch, the astronomer can fill in a map of the galaxy one star at a time.
A next-generation space telescope called Euclid ought to extend that map from the local to the global, by mapping up to two billion galaxies in three dimensions. The mission, which ESA approved in June for a 2020 launch, will scan roughly one third of the sky to measure the positions and distances of galaxies across the universe. The hope is that the distribution of cosmic structure will reveal some hidden clue to the nature of dark energy, the unknown entity driving the accelerating expansion of the universe.
“We have no idea what dark energy is, but it’s a very subtle effect,” says Richard Griffiths, the Euclid program scientist at NASA, which is a participant in the European-led mission. “The only way we can get at it is to study the whole universe, basically.”
Euclid’s design specs should allow astronomers to see galaxies so distant that their light has taken more than half the age of the universe to reach Earth. “We will literally obtain a three-dimensional image of our universe, with us in the very center, and we will be able to detect the accelerated expansion in it,” says ESA’s project scientist René Laureijs. “It will give us the opportunity to watch the universe evolving over the last 10 billion years.”
Euclid is not the only project charting galaxies to try to unravel the mystery of dark energy. A campaign called the Dark Energy Survey will soon take advantage of a new 570-megapixel camera on a four-meter telescope at the Cerro Tololo Inter-American Observatory in Chile. The survey will measure the shapes and positions of some 200 million galaxies across a quarter of the southern sky. Whereas the scope of the ground-based project pales in comparison to the billions of galaxies targeted by Euclid, the Dark Energy Survey should have a significant head start on its space-based counterpart. The project’s camera has just been installed on the telescope and could see first light as soon as this month, according to the project’s Facebook page.
Many of the leading surveys now coming online are based in the southern hemisphere, where celestial cartographers can expect to make the greatest impact. In the north, the granddaddy of all astronomical surveys—the Sloan Digital Sky Survey in New Mexico—has reigned for more than a decade and has already carefully mapped more than one million galaxies in three dimensions, in addition to many other accomplishments.
Among the new crop of southern surveys is a project at the European Southern Observatory’s VISTA telescope in Chile, which is already carrying out a broad infrared survey to complement the more targeted Dark Energy Survey. And the SkyMapper project in Australia plans to chart the entire southern sky in optical light. The SkyMapper telescope should detect roughly one billion stars and one billion galaxies, according to Stefan Keller of the Australian National University, one of the project’s lead scientists.
But the telescope most likely to rewrite the books on the southern sky is the Large Synoptic Survey Telescope, or LSST, in Chile. When it comes online around 2022, the LSST—as currently envisioned—will feature an 8.4-meter mirror (compared to the Sloan survey’s 2.5-meter telescope) and a three-gigapixel digital camera. The mammoth telescope will image the heavens every week to capture transient phenomena such as supernovae and close passages of potentially dangerous asteroids. In the process, it will also mark the three-dimensional location of some four billion galaxies.

El Universo nació de un Big Chill (Gran Enfriamiento)


Referencia: News.Discovery.com, 22 de agosto 2012

Una nueva teoría sugiere que el Big Bang ocurrió de la misma forma que el agua líquida se enfría, cristaliza y se agrieta ...

¿Cómo empezó el universo? Tradicionalmente el Big Bang se concibe como el momento en que un haz de energía, infinitamente denso, estalló de repente hacia fuera, expandiéndose en tres direcciones espaciales y enfriándose poco a poco mientras lo hacía.

Ahora, un equipo de físicos dice que el Big Bang debería ser modelado como un cambio de fase: el momento cuando era amorfo, sin forma, semejante al agua líquida que se enfría y repentinamente cristaliza formando las cuatro dimensiones del espacio-tiempo, de forma parecida al hielo.

En el nuevo estudio, el autor principal James Quach y sus colegas, de la Universidad de Melbourne, en Australia, dicen que la hipótesis puede ser probada buscando los defectos que se han formado en la estructura del espacio-tiempo en el universo cristalizado. El universo tiene actualmente alrededor de 13,7 mil millones de años.

"Piensen en los inicios del universo como si fuera un líquido", declaraba Quach. "Luego, cuando el universo se enfría, 'cristaliza' en tres dimensiones espaciales y una de tiempo, como vemos hoy día. Visto de esta manera, una vez que el universo se enfría, se podría esperar que se formaran grietas, de manera similar a las que se forman cuando el agua se congela en hielo."

Si esto es cierto, tales grietas deberían ser detectables, según los investigadores, porque las partículas de luz y otras, se combarían o reflejarían de ellas a través de su viaje por el cosmos. ( La Historia y Estructura del Universo (Infografía) )

La idea de que el espacio y el tiempo son propiedades emergentes que, de repente, se materializa a raíz de un estado amorfo, fue presentada por primera vez por los físicos del Instituto Perimeter de Canadá en 2006. La llamada teoría "quantum graphity", sostiene que la geometría de cuatro dimensiones del espacio-tiempo, descubierta por Albert Einstein, no es fundamental, sino que el espacio-tiempo es más parecido a una red, construida con bloques de construcción discontinuos de espacio-tiempo, algo parecido a como se ve la materia de continua, pero que en realidad está hecha de bloques de construcción llamados átomos.

En un principio, a unas temperaturas extremadamente altas, los bloques de construcción eran como agua líquida: sin contener ninguna estructura, "lo que representa un estado sin espacio", escribieron los investigadores en su artículo. En el momento del Big Bang, cuando la temperatura del universo se redujo al "punto de congelación" de los bloques de construcción de espacio-tiempo comenzó a cristalizar formando el entramado de cuatro dimensiones que observamos hoy.

Las matemáticas que describen la teoría funciona bien, pero "el reto ha sido que estos bloques de construcción del espacio son muy pequeños, y por lo tanto imposibles de ver directamente", explicó Quach. Desde el punto de vista humano, el espacio-tiempo se ve liso y continuo.

Sin embargo, mientras que los bloques de construcción en sí podrían ser demasiado pequeños para ser detectados, los físicos esperan observar que los límites podrían haber formado regiones de cristalización de bloques de construcción, chicando uno contra otro en el momento del Big Bang, y creando las "grietas" del universo. Necesitaríamos más tiempo para predecir la distancia media entre las grietas, que no sabemos si son microscópicas o de años luz de distancia, con el fin de caracterizar sus efectos sobre las partículas.

Esta investigación, realizada por Quach y su equipo, se detalla en la edición de este mes de la revista Physical Review D.


- Copyright 2012 SPACE.com, a TechMediaNetwork company.
- Imagen de Shutterstock


Fuente Pedro Donaire  Bitnavegantes
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sábado, 18 de agosto de 2012

Einstein's Equations, Cosmology and Astrophysics

I give a compact, pedagogical review of our present understanding of the universe as based on general relativity. This includes the uniform models, with special reference to the cosmological 'constant'; and the equations for spherically-symmetric systems, in a particularly convenient form that aids their application to astrophysics. New ideas in research are also outlined, notably involving extra dimensions.
Subjects: General Relativity and Quantum Cosmology (gr-qc)
Cite as: arXiv:1208.3433v1 [gr-qc]

Submission history

From: Paul Wesson [view email]
[v1] Wed, 15 Aug 2012 01:11:28 GMT (200kb)
 
Source: arXiv

viernes, 17 de agosto de 2012

Massive Galaxy Cluster Finally Acts as Predicted

Astronomers have discovered a supermassive galaxy cluster that both meets and challenges expectations for how clusters ought to behave.

The Milky Way measures almost 100,000 light-years across, a distance that defies imagination. But clusters of galaxies, the largest gravitationally bound structures in the universe, span tens of millions of light-years. Viewed in visible light, galaxy clusters look like their name — dozens, sometimes thousands of galaxies swarming amid the voids of space.

But view the same cluster with X-ray vision, and you’ll mostly see a huge, glowing blob. You’re seeing extremely thin, superheated plasma filling the space between galaxies. As you might expect, the multi-million-degree plasma is densest near the cluster’s middle, where it’s compressed under its own weight. This superhot gas radiates heat away with intense X-rays, so it ought to cool quickly. The densest gas in the core should cool the quickest, followed by thinner gas from the edges of the cluster.

All this newly cooled intergalactic gas should sink to the core of the cluster and condense into stars, almost like cooling water vapor condensing into raindrops. Yet astronomers have found precious little star formation at the center of most galaxy clusters, even those with cooling gas. Until now.

A paper published in Nature today describes observations of one of the most massive galaxy clusters discovered to date. The cluster SPT –CLJ2344-4243, nicknamed Phoenix for its constellation (and pronounceability), weighs in at roughly 2 million billion times the mass of our Sun, or a couple thousand Milky Ways, putting it in competition with heavyweight champion El Gordo. The cluster is almost as young as El Gordo too — its light took 5.7 billion years to arrive at Earth, meaning we see it back when the universe was only 8 billion years old. But the Phoenix’s crowning jewel is the bright UV light radiating from its core, emitted from newborn stars forming at the prodigious rate of 740 solar masses a year.

The new stars are likely forming out of the intergalactic gas, which is cooling and flowing into the cluster center at a rate of 4,000 solar masses a year, probably along radial filaments like spokes on a wheel,

With such a high star formation rate, “this is clearly an extreme object,” says Chis O’Dea (RIT), who was not involved in the study.

There’s only one problem: expectations of cluster behavior have changed. To explain the rarity of cooling flows and central star formation in other galaxy clusters, astronomers had to come up with a theory — something must be reheating the gas. And a likely culprit is the supergiant galaxy, often more than 1 million light-years across, that reigns over the center of most large clusters. In the extra-big galaxy’s heart lurks an extra-big supermassive black hole. If jets stream out from the black hole and heat the gas, blowing gigantic bubbles in the process, that would make the gas too hot to form stars effectively.

So if the Phoenix cluster’s core is churning out stars, then it must be going through a brief period where jets from the supermassive black hole haven’t been “on” long enough to reheat the cooling gas.

“We suspect that this strong cooling/star formation episode will only last for around 100 million years, or roughly 1% of the cluster’s lifetime,” says Michael McDonald (MIT), the study’s lead author. “So, even if this short-lived phase is ubiquitous, we still shouldn’t see it in many clusters.”

“Further observations of the cold gas reservoir from which stars are formed will be very important,” suggests Andrew Fabian (University of Cambridge), who was not involved in the study. For example, telescopes such as ALMA could determine how much fuel exists for star formation.

“It will be exciting if similar objects at even higher redshifts are found,” Fabian adds.
Posted by Monica Young, August 15, 2012
Source: Sky and Telescope - Virtual Blog 

jueves, 16 de agosto de 2012

A Phantom Menace? Cosmological consequences of a dark energy component with super-negative equation of state

R.R. Caldwell (Dartmouth)
It is extraordinary that a number of observations indicate that we live in a spatially flat, low matter density Universe, which is currently undergoing a period of accelerating expansion. The effort to explain this current state has focused attention on cosmological models in which the dominant component of the cosmic energy density has negative pressure, with an equation of state $w \ge -1$. Remarking that most observations are consistent with models right up to the $w=-1$ or cosmological constant ($\Lambda$) limit, it is natural to ask what lies on the other side, at $w<-1$. In this regard, we construct a toy model of a ``phantom'' energy component which possesses an equation of state $w<-1$. Such a component is found to be compatible with most classical tests of cosmology based on current data, including the recent type 1a SNe data as well as the cosmic microwave background anisotropy and mass power spectrum. If the future observations continue to allow $w<-1$, then barring unanticipated systematic effects, the dominant component of the cosmic energy density may be stranger than anything expected.
Comments: update of original version, includes new material, matches version appearing in Phys. Lett. B, (17 pages, 7 eps figures)
Subjects: Astrophysics (astro-ph); General Relativity and Quantum Cosmology (gr-qc); High Energy Physics - Phenomenology (hep-ph)
Journal reference: Phys.Lett.B545:23-29,2002
DOI: 10.1016/S0370-2693(02)02589-3
Cite as: arXiv:astro-ph/9908168v2

Submission history

From: Robert Caldwell [view email]
[v1] Mon, 16 Aug 1999 21:31:43 GMT (53kb)
[v2] Sun, 15 Sep 2002 22:50:49 GMT (230kb)
 
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Quantum Teleportation Achieved over Record Distances

Opinion, arguments & analyses from the editors of Scientific American

 




Telescope used in teleportation experiments
The European Space Agency's Optical Ground Station on Tenerife in the Canary Islands was used as a receiver in recent quantum teleportation experiments. Credit: ESA
Two teams of researchers have extended the reach of quantum teleportation to unprecedented lengths, roughly equivalent to the distance between New York City and Philadelphia. But don’t expect teleportation stations to replace airports or train terminals—the teleportation scheme shifts only the quantum state of a single photon. And although part of the transfer happens instantaneously, the steps required to read out the teleported quantum state ensure that no information can be communicated faster than the speed of light.
Quantum teleportation relies on the phenomenon of entanglement, through which quantum particles share a fragile, invisible link across space. Two entangled photons, for instance, can have correlated, opposite polarization states—if one photon is vertically polarized, for instance, the other must be horizontally polarized. But, thanks to the intricacies of quantum mechanics, each photon’s specific polarization remains undecided until one of them is measured. At that instant the other photon’s polarization snaps into its opposing orientation, even if many kilometers have come between the entangled pair.
An entangled photon pair serves as the intermediary in the standard teleportation scheme. Say Alice wants to teleport the quantum state of a photon to Bob. First she takes one member of a pair of entangled photons, and Bob takes the other. Then Alice lets her entangled photon interfere with the photon to be teleported and performs a polarization measurement whose outcome depends on the quantum state of both of her particles.
Because of the link between Alice and Bob forged by entanglement, Bob’s photon instantly feels the effect of the measurement made by Alice. Bob’s photon assumes the quantum state of Alice’s original photon, but in a sort of garbled form. Bob cannot recover the quantum state Alice wanted to teleport until he reverses that garbling by tweaking his photon in a way that depends on the outcome of Alice’s measurement. So he must await word from Alice about how to complete the teleportation—and that word cannot travel faster than the speed of light. That restriction ensures that teleported information obeys the cosmic speed limit.
Even though teleportation does not allow superluminal communication, it does provide a detour around another physics blockade known as the no-cloning theorem. That theorem states that one cannot perfectly copy a quantum object to, for instance, send a facsimile to another person. But teleportation does not create a copy per se—it simply shifts the quantum information from one place to another, destroying the original in the process.
Teleportation can also securely transmit quantum information even when Alice does not know where Bob is. Bob can take his entangled particle wherever he pleases, and Alice can broadcast her instructions for how to ungarble the teleported state over whatever conventional channels—radio waves, the Internet—she pleases. That information would be useless to an eavesdropper without an entangled link to Alice.
Physicists note that quantum entanglement and teleportation could one day form the backbone of quantum channels linking hypothetical quantum processors or enabling secure communications between distant parties. But for now the phenomenon of teleportation is in the gee-whiz exploratory phase, with various groups of physicists devising new tests to push the limits of what is experimentally possible.
In the August 9 issue of Nature, a Chinese group reports achieving quantum teleportation across Qinghai Lake in China, a distance of 97 kilometers. (Scientific American is part of Nature Publishing Group.) That distance surpasses the previous record, set by a group that included several of the same researchers, of 16 kilometers.
But a more recent study seems to have pushed the bar even higher. In a paper posted May 17 to the physics preprint Web site arXiv.org, just eight days after the Chinese group announced their achievement on the same Web site, a European and Canadian group claims to have teleported information from one of the Canary Islands to another, 143 kilometers away. That paper has not been peer-reviewed but comes from a very reputable research group.
Both teams of physicists faced serious experimental challenges—sending a single photon 100 kilometers and then plucking it out of the air is no easy task. In practical terms, both groups’ Alices and Bobs needed laser-locked telescopes for sending and receiving their photons, as well as complex optics for modifying and measuring the photons’ quantum states.
But that’s nothing compared to what the physicists have in mind for future experiments. Both research groups note that their work is a step toward future space-based teleportation, in which quantum information would be beamed from the ground to an orbiting satellite.
About the Author: John Matson is an associate editor at Scientific American focusing on space, physics and mathematics. Follow on Twitter @jmtsn.
The views expressed are those of the author and are not necessarily those of Scientific American.

SOURCE: Scientific American

¿Pueden nuestras elecciones futuras afectar a nuestro pasado?

domingo, 5 de agosto de 20120 comentarios

Referencia: PhysicsWorld.com ,
Autor: Philip Ball, 3 de agosto 2012

Lo que hagas hoy podría afectar a lo que pasó ayer, esta es la increíble conclusión de un experimento mental de física cuántica, descrita en un artículo publicado por Yakir Aharonov, y sus colegas, de la Universidad de Tel Aviv, en Israel.

Suena imposible, de hecho puede estar violando uno de los principios más preciados de la ciencia, la causalidad, pero los investigadores dicen que las reglas del mundo cuántico conspiran para preservar la causalidad "ocultando" la influencia de las futuras elecciones hasta que esas decisiones hayan sido efectivamente realizadas.

Ocupando el corazón de esta idea está el fenómeno cuántico de "no localidad", en el que dos o más partículas existen en estados interrelacionados o "entrelazados", algo que queda  indeterminado hasta que se efectúa la medición de uno de ellos. Una vez que la medición se lleva a cabo, el estado de la otra partícula instantáneamente también queda fijado, sin importar lo lejos que pueda estar. Albert Einstein, lo denominó "acción a distancia" en 1935, cuando argumentaba que la teoría cuántica debe estar incompleta. Los experimentos modernos han confirmado que esta 'acción instantánea', es de hecho, una realidad, y ahora resulta clave para llevar las tecnologías cuánticas a la práctica, como la computación cuántica y la criptografía.

Aharonov y sus colaboradores, describen el experimento para un gran grupo de las partículas entrelazadas. Y afirman que, bajo ciertas condiciones, la elección del experimentador que mide los estados de las partículas, se puede demostrar que afectan a los estados que tenían las partículas en un tiempo anterior, cuando se hizo una holgada medición. En efecto, la anterior medición "débil" se anticipa a la elección hecha en la posterior medición "fuerte".

4D en lugar de 3D

Este trabajo se basa en una forma de pensar acerca del entrelazamiento, llamada "two-state vector formalism" [formalismo vectorial de dos estados] (TSVF), propuesto por Aharonov hace tres décadas. La TSVF considera las correlaciones entre las partículas en un espacio-tiempo 4D, en lugar de un espacio 3D. "En tres dimensiones, parece que existe alguna influencia milagrosa entre las dos partículas distantes", dice el colega de Aharonov, Avshalom Elitzur, del Instituto de Ciencia Weizmann en Rehovot, Israel. "Tomado el espacio-tiempo como un todo, resulta una interacción continua que se extiende entre los eventos pasados ​​y futuros."

Aharonov y su equipo, han descubierto ahora una implicación notable de la TSVF que incide sobre la cuestión de en qué estado está una partícula entre dos mediciones, una versión cuántica del famoso acertijo de Einstein sobre cómo podemos estar seguros de que la Luna está ahí sin mirarla. ¿Cómo podemos averiguar algo acerca de las partículas sin medirlas? La TSVF muestra que es posible llegar a esa información intermedia, haciendo mediciones suficientemente "débiles" de un montón de partículas entrelazadas, preparadas de la misma manera, y calculando un promedio estadístico.

Medidas débiles

La teoría de la medición débil (la primera propuesta y desarrollada por Aharonov y su grupo en 1988), establece que es posible "suave" o "débilmente" medir un sistema cuántico, y obtener alguna información acerca de una propiedad (digamos, la posición), sin una alteración apreciable de una propiedad complementaria (moméntum), y por tanto, de la evolución futura del sistema. Aunque la cantidad de información obtenida por cada medida es muy pequeña, el promedio de múltiples mediciones nos da una estimación precisa de la medida de una propiedad sin distorsionar su valor final.

Cada medición débil puede decirnos algo acerca de las probabilidades de los diferentes estados (el valor de espín arriba o abajo, por ejemplo), aunque con un montón de errores, sin colapsar realmente a las partículas en estados definidos, como sucedería con una medida fuerte. "La medida débil cambia el estado medido e informa sobre el estado localizado resultante", aclara Elitzur. "Pero hace esta labor de manera muy holgada, y el cambio que ocasiona en el sistema es más débil que la información que ofrece."

Como resultado, explica Elitzur, "cada una medida débil, en sí misma, no nos dice casi nada. Las mediciones proveen resultados fiables sólo después de calcularlas todas. Entonces, los errores se cancelan y se puede extraer alguna información sobre el conjunto como un todo."

En el experimento mental de los investigadores, los resultados de estas mediciones débiles coinciden con los de las medidas más fuertes, en el cual el experimentador elige libremente la orientación del espín a medir, a pesar de que los estados de las partículas están todavía por determinar tras las mediciones débiles. Lo que esto significa, explica Elitzur, es que dentro de la TSVF "una partícula entre dos mediciones posee los dos estados indicados por ambos, el pasado y el futuro".

La naturaleza es inquieta

El problema es que, solamente añadiendo la información consiguiente desde las medidas fuertes se pueden revelar lo que las mediciones débiles estaban "en realidad" diciendo. La información ya estaba allí, pero encriptada y sólo se expone en retrospectiva. Así que, la causalidad se conserva, aunque no exactamente como normalmente la conocemos. ¿Por qué existe esta censura no está claro, salvo desde una perspectiva casi metafísica. "La naturaleza es conocida por ser muy exigente para que nunca parezca inconsistente", comentó Elitzur. "Así que no aprecia demasiado la causalidad abierta hacia atrás, la gente a matar a sus abuelos y así sucesivamente."

Elitzur dice que algunos especialistas en óptica cuántica han expresado su interés en realizar este experimento en el laboratorio, y él piensa que no debería ser más difícil que estudios anteriores de entrelazamiento.

Charles Bennett de IBM's T. J. Watson Research Center en Yorktown Heights, Nueva York, es un especialista en la teoría de información cuántica, y no está muy convencido. Él ve la TSVF solamente como una manera de visualizar resultados, y cree que los resultados pueden ser interpretados sin ninguna "causalidad retroactiva" aparente, por lo que los autores están erigiendo un hombre de paja (una falacia). "Para hacer que su hombre de paja se vea más fuerte, utilizan un lenguaje que oscurece la diferencia crucial entre la comunicación y la correlación", señala. Y añade que es como un experimento de criptografía cuántica, en la que el emisor envía al receptor la clave de descifrado antes de enviar (o incluso decidir sobre) el mensaje, y luego afirma que la clave es de alguna manera una "anticipación" del mensaje.

Sin embargo, Aharonov y sus colegas, sospechan que sus hallazgos podrían tener incluso consecuencias para el libre albedrío. "Nuestro grupo sigue estando algo divididos sobre estas cuestiones filosóficas", dice Elitzur. En opinión de Aharonov, la discusión "es algo talmúdica: todo lo que vamos a hacer ya lo conoce Dios, pero tú todavía tienes la elección."


- Fuente: El estudio está disponible en el servidor de arXiv .  
La traduccion es de Bitnavegantes..Pedro Donaire
- Imagen: ¿Elecciones futuras y consecuencias en el pasado?, PhysicsWorld.com