sábado, 11 de agosto de 2012

Posted: 09 Aug 2012 09:07 AM PDT
Referencia: ThunderBolts.info ,
Autor: Stephen Smith, 6 de agosto 2012

Los astrónomos siguen aferrándose a las teorías anticuadas sobre la formación de las estrellas.

La Agencia Espacial Europea (ESA) el 19 de mayo de 2009, puso en marcha la plataforma del telescopio Planck, en una órbita alrededor del punto L2 Lagrange. Planck está diseñada para analizar la radiación del fondo cósmico de microondas (CMBR) con mayor precisión que sus predecesores. La radiación de primer plano, que se dice interfiere con las mediciones precisas, se sustraerían de los datos del CMBR, revelando "[...] la información codificada acerca de lo que está hecho nuestro universo y sobre el origen de su estructura."

Wikipedia. Curvas de potencial en un sistema de dos cuerpos (aquí el Sol y la Tierra), mostrando los cinco puntos de Lagrange. Las flechas indican pendientes alrededor de los puntos L – acercándose o alejándose de ellos. Contra la intuición, los puntos L4 y L5 son máximos.

Una de las fuentes de radiación en primer plano son las nubes frías de hidrógeno molecular, que según se cree, son donde nacen las estrellas. Como estas nubes de hidrógeno en el espacio profundo están cercanas al cero absoluto (-273,15 ºC) no son fáciles de detectar. Lo que hace Planck es elegir otra molécula que irradie con mayor intensidad: el monóxido de carbono. Los astrónomos creen que el monóxido de carbono se mezcla en las nubes de hidrógeno acumulado a través de la atracción gravitatoria.

Las teorías predominantes declaran que el Universo comenzó como un mar de indiferenciadas "partículas" energéticas, en un evento de creación conocido como el Big Bang. Una vez no hubo nada, y posteriormente explotó hacia el todo. Cómo y por qué sucedió esto ni se explica ni se sabe.

A pesar de la ironía inherente en esta declaración, supuestamente se entró a la existencia cuando dicha explosión se expandió y se enfriaron las partículas. Estas partículas son los protones y electrones que se combinaron en lo que conocemos como materia, principalmente el gas de hidrógeno. Dado que el hidrógeno está compuesto de un protón y un electrón, se piensa que es uno de los primeros átomos, junto con el helio. Entonces, ¿de dónde viene el monóxido de carbono?

De acuerdo con las teorías de consenso, los primordiales hidrógeno y helio empezaron de inmediato a fusionarse en vastas "guarderías estelares", donde los remolinos de gas se condensaban en formas esféricas. Estas esferas crecían y se hacían más y más calientes haciendo que los átomos dentro de ellas incrementaran su movimiento. Por último, la compresión se volvía tan intensa que sus núcleos generaban energía termonuclear. Esta teoría se conoce como la hipótesis nebular, propuesta originalmente por Pierre Simon de Laplace en 1796.

Las teorías astrofísicas sostienen que, como aquella Primera Población de estrellas fusionó su hidrógeno en elementos más pesados, sus núcleos se volvieron inestables debido a las cada vez mayores concentraciones de átomos más masivos. Una vez que una estrella acumula suficiente material termonuclear sufre una implosión catastrófica, ya que las reacciones nucleares ya no pueden mantener a raya la contracción gravitacional. La superficie externa de la estrella colapsa hacia el interior a una velocidad tremenda, rebotando desde el material del denso núcleo. La estrella, entonces, estalla hacia fuera en una explosión de supernova, lanzando sus capas exteriores hacia el espacio.

El carbono y el oxígeno se dice que existen porque fueron forjados en los mismos núcleos de las primeras estrellas. Si esto es así, el monóxido de carbono de nuestra galaxia existe porque innumerables estrellas de la Primera Población lo han disparado por todo el Universo durante incontables eones, esparciendo sus restos a lo largo de millones de años luz.

Los astrofísicos continúan reflexionando acerca del misterio de por qué algunas estrellas crecen agregando más masa durante su gestación de lo que es teóricamente posible. Desde el colapso de la nube de gas que les dio origen, se suponía que generan más radiación al condensarse de lo que su estructura puede soportar, la capa de gas alrededor de ellas debería expulsarla antes de que pueda condensarse la suficiente materia.

La razón más probable de que esas protoestrellas no obedezcan la teoría convencional es que no son lo que los astrónomos piensan que son.

La hipótesis del Universo Eléctrico, aplicada a estas estrellas, propone que el papel de los campos de plasma y eléctricos en el espacio es mucho más relevante que los datos que la actividad cinética (gas caliente). Las emanaciones radiantes que observa Planck son el resultado de corrientes eléctricas.

Lo que ve Planck, son nubes de polvo filamentosas que contienen iones cargados llamado plasma. Nubes de plasma que se mueven generando corrientes eléctricas una dentro de otra. Siempre que esas corrientes eléctricas fluyen a través de las corrientes espirales de plasma en los filamentos, se atraen mutuamente. Sin embargo, debido a la repulsión de corto alcance de sus campos electromagnéticos, en lugar de fusionarse rotan en espiral alrededor una de la otra en pares de "corrientes de Birkeland".

A medida que aumenta la densidad energética, los filamentos entran en "modo resplandor", mientras que la densidad de flujo magnético atrae la materia del espacio circundante. Con el tiempo, forman una serie de brillantes globos de plasma, como las "cuentas de de un collar."

De esta manera es como nacen las estrellas. La gravedad es una fuerza débil si se compara con un campo eléctrico y las partículas ionizadas. A pesar de que juega su papel en la evolución estelar —derivando los iones a un lado de una nube de plasma, por ejemplo—, la electricidad, sin duda, es el progenitor estelar y no la gravedad.

- Título original "Protostar Expostulation"
- Vídeo: Lanzamiento Planck .
- Site SpaceSpin.org "Coolest spacecraft ever in orbit around L2".
- Site ESA - Planck .

SOURCE: Bitnavegantes , Pedro Donaire