martes, 5 de octubre de 2010

La genialidad de Einstein en ocho relatos :


Albert Einstein (1879-1955), Premio Nobel de  Física en 1921, gozó de una rapidez mental propia de un genial humorista. Aqui hay ocho muestras de porque aunque solia decir que su exito se debia a uno por ciento de inspiracion y noventa y nueve por ciento de transpiración...mucho habia de broma en este comentario.

*1*

Un periodista le preguntó a Einstein:
- '¿Me puede Ud. explicar la Ley de la Relatividad ?'
Y Einstein  le contestó:
- '¿Me puede Ud. explicar cómo se fríe un huevo?'
El  periodista lo miró extrañado y le contestó:
- 'Pues, sí, sí que  puedo'.
A lo cual Einstein replicó:
- 'Bueno, pues hágalo, pero  imaginando que yo
no sé lo que es un huevo, ni una sartén, ni el  aceite, ni el
fuego'.

*2*

Durante el nazismo Einstein,  a causa de ser judío,
debió soportar una guerra en su contra urdida  con
el fin de desprestigiar sus investigaciones. Uno de
estos  intentos se dio cuando se compilaron las
opiniones de 100 científicos  que contradecían las de
Einstein, editadas en un libro llamado 'Cien  autores
en contra de Einstein'.
A esto Einstein respondió:
-'¿Por qué cien? Si estuviese errado haría falta solo
uno'.

*3*

En una conferencia que Einstein dio en un Colegio de
Francia, el escritor francés Paul Valery le preguntó:
- 'Profesor  Einstein, cuando tiene una idea original,
¿qué hace? ¿La anota en un  cuaderno o en una hoja
suelta?'
A lo que Einstein respondió:
-'Cuando tengo una idea original no se me olvida'.

*4*

Einstein tuvo tres nacionalidades: alemana, suiza y
estadounidense. Al final de su vida, un periodista le
preguntó que  posibles repercusiones habían tenido
sobre su fama estos cambios.
Einstein respondió:
- 'Si mis teorías hubieran resultado falsas,  los
estadounidenses dirían que yo era un físico suizo; los
suizos  que era un científico alemán; y los alemanes
que era un astrónomo  judío'.

*5*

En 1919, Einstein fue invitado por el inglés  Lord
Haldane a compartir una velada con diferentes
personalidades.  Entre éstas había un aristócrata muy
interesado en los trabajos del  físico. Tras una larga
conversación, el inglés explicó a Einstein que  había
perdido recientemente a su mayordomo y que aún no
había  encontrado un sustituto.
- 'La raya del pantalón la he tenido que  hacer yo
mismo, y el planchado me ha costado casi dos horas'.
A lo  que Einstein comentó:
-'Me lo va a decir a mí. ¿Ve usted estas arrugas  de mi
pantalón? Pues he tardado casi cinco años en
conseguirlas.'

*6*

En una reunión social Marilyn Monroe se cruzó con
Albert Einstein y ella le sugirió lo siguiente:
-'Qué dice  profesor, ¿deberíamos casarnos y tener un
hijo juntos? ¿Se imagina un  bebé con mi belleza y su
inteligencia?'.
Einstein muy seriamente  le respondió:
- 'Desafortunadamente, temo que el experimento salga 
a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y 
su  inteligencia'.

*7*

Se cuenta que en una reunión social  Einstein coincidió 
con el actor Charles Chaplin. En el transcurso de  la 
conversación, Einstein le dijo a Chaplin:
-'Lo que he admirado  siempre de usted es que su arte
es universal; todo el mundo le  comprende y le admira'.
A lo que Chaplin respondió:
-'Lo suyo es  mucho más digno de respeto: todo el 
mundo lo admira y prácticamente  nadie lo comprende'.

*8*

Se cuenta que en los años 20  cuando Albert Einstein
empezaba a ser conocido por su Teoría de la
Relatividad , era con frecuencia solicitado por las
universidades  para dar conferencias. Dado que no le
gustaba conducir y sin embargo  el coche le resultaba
muy cómodo para sus desplazamientos, contrató  los
servicios de un chofer.
Después de varios días de viaje,  Einstein le comentó
al chofer lo aburrido que era repetir lo mismo una  y
otra vez.
- 'Si quiere -le dijo el chofer- lo puedo sustituir
por una noche. He oído su conferencia tantas veces 
que la puedo recitar palabra por palabra.'
Einstein estuvo de acuerdo y  antes de llegar al
siguiente lugar, intercambiaron sus ropas y  Einstein
se puso al volante. Llegaron a la sala donde se iba a  
celebrar la
conferencia y como ninguno de los académicos 
presentes  conocía a Einstein, no se descubrió la farsa.
El chofer expuso la  conferencia que había oído 
repetir tantas veces a Einstein.
Al  final, un profesor en la audiencia le hizo una
pregunta. El chofer no  tenía ni idea de cuál podía ser
la respuesta, sin embargo tuvo una  chispa de
inspiración y le contestó:
La pregunta que me hace  es tan sencilla 
que dejaré que se la responda la persona 
que se  encuentra al final de la sala..., 
que es mi chofer”.