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domingo, 16 de septiembre de 2012

El Universo nació de un Big Chill (Gran Enfriamiento)


Referencia: News.Discovery.com, 22 de agosto 2012

Una nueva teoría sugiere que el Big Bang ocurrió de la misma forma que el agua líquida se enfría, cristaliza y se agrieta ...

¿Cómo empezó el universo? Tradicionalmente el Big Bang se concibe como el momento en que un haz de energía, infinitamente denso, estalló de repente hacia fuera, expandiéndose en tres direcciones espaciales y enfriándose poco a poco mientras lo hacía.

Ahora, un equipo de físicos dice que el Big Bang debería ser modelado como un cambio de fase: el momento cuando era amorfo, sin forma, semejante al agua líquida que se enfría y repentinamente cristaliza formando las cuatro dimensiones del espacio-tiempo, de forma parecida al hielo.

En el nuevo estudio, el autor principal James Quach y sus colegas, de la Universidad de Melbourne, en Australia, dicen que la hipótesis puede ser probada buscando los defectos que se han formado en la estructura del espacio-tiempo en el universo cristalizado. El universo tiene actualmente alrededor de 13,7 mil millones de años.

"Piensen en los inicios del universo como si fuera un líquido", declaraba Quach. "Luego, cuando el universo se enfría, 'cristaliza' en tres dimensiones espaciales y una de tiempo, como vemos hoy día. Visto de esta manera, una vez que el universo se enfría, se podría esperar que se formaran grietas, de manera similar a las que se forman cuando el agua se congela en hielo."

Si esto es cierto, tales grietas deberían ser detectables, según los investigadores, porque las partículas de luz y otras, se combarían o reflejarían de ellas a través de su viaje por el cosmos. ( La Historia y Estructura del Universo (Infografía) )

La idea de que el espacio y el tiempo son propiedades emergentes que, de repente, se materializa a raíz de un estado amorfo, fue presentada por primera vez por los físicos del Instituto Perimeter de Canadá en 2006. La llamada teoría "quantum graphity", sostiene que la geometría de cuatro dimensiones del espacio-tiempo, descubierta por Albert Einstein, no es fundamental, sino que el espacio-tiempo es más parecido a una red, construida con bloques de construcción discontinuos de espacio-tiempo, algo parecido a como se ve la materia de continua, pero que en realidad está hecha de bloques de construcción llamados átomos.

En un principio, a unas temperaturas extremadamente altas, los bloques de construcción eran como agua líquida: sin contener ninguna estructura, "lo que representa un estado sin espacio", escribieron los investigadores en su artículo. En el momento del Big Bang, cuando la temperatura del universo se redujo al "punto de congelación" de los bloques de construcción de espacio-tiempo comenzó a cristalizar formando el entramado de cuatro dimensiones que observamos hoy.

Las matemáticas que describen la teoría funciona bien, pero "el reto ha sido que estos bloques de construcción del espacio son muy pequeños, y por lo tanto imposibles de ver directamente", explicó Quach. Desde el punto de vista humano, el espacio-tiempo se ve liso y continuo.

Sin embargo, mientras que los bloques de construcción en sí podrían ser demasiado pequeños para ser detectados, los físicos esperan observar que los límites podrían haber formado regiones de cristalización de bloques de construcción, chicando uno contra otro en el momento del Big Bang, y creando las "grietas" del universo. Necesitaríamos más tiempo para predecir la distancia media entre las grietas, que no sabemos si son microscópicas o de años luz de distancia, con el fin de caracterizar sus efectos sobre las partículas.

Esta investigación, realizada por Quach y su equipo, se detalla en la edición de este mes de la revista Physical Review D.


- Copyright 2012 SPACE.com, a TechMediaNetwork company.
- Imagen de Shutterstock


Fuente Pedro Donaire  Bitnavegantes
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miércoles, 1 de agosto de 2012



Spontaneous B-L breaking as the origin of the hot early universe

SAO/NASA ADS Astronomy Abstract Service


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Title:
Spontaneous B-L breaking as the origin of the hot early universe
Authors:
Buchmüller, W.Domcke, V.Schmitz, K.
Affiliation:
AA(Deutsches Elektronen-Synchrotron DESY, 22607 Hamburg, Germany), AB(Deutsches Elektronen-Synchrotron DESY, 22607 Hamburg, Germany), AC(Deutsches Elektronen-Synchrotron DESY, 22607 Hamburg, Germany)
Publication:
Nuclear Physics B, Volume 862, Issue 3, p. 587-632.
Publication Date:
09/2012
Origin:
ELSEVIER
Abstract Copyright:
Elsevier B.V.
DOI:
10.1016/j.nuclphysb.2012.05.001
Bibliographic Code:
2012NuPhB.862..587B

Abstract

The decay of a false vacuum of unbroken B-L symmetry is an intriguing and testable mechanism to generate the initial conditions of the hot early universe. If B-L is broken at the grand unification scale, the false vacuum phase yields hybrid inflation, ending in tachyonic preheating. The dynamics of the B-L breaking Higgs field and thermal processes produce an abundance of heavy neutrinos whose decays generate entropy, baryon asymmetry and gravitino dark matter. We study the phase transition for the full supersymmetric Abelian Higgs model. For the subsequent reheating process we give a detailed time-resolved description of all particle abundances. The competition of cosmic expansion and entropy production leads to an intermediate period of constant 'reheating' temperature, during which baryon asymmetry and dark matter are produced. Consistency of hybrid inflation, leptogenesis and gravitino dark matter implies relations between neutrino parameters and superparticle masses. In particular, for a gluino mass of 1 TeV, we find a lower bound on the gravitino mass of 10 GeV.
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viernes, 6 de julio de 2012



La fe del escéptico y la partícula divina

«Si un hallazgo nos hace pensar que somos capaces de explicarnos sin incertidumbre, estaremos equivocados» 



Una reciente encuesta realizada entre miembros de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias arrojó que cerca del 51 por ciento de los investigadores  consultados creía en algún tipo de divinidad. Curiosamente, el dato no ha variado mucho desde principios del siglo XX, cuando comenzó a realizarse este tipo de escrutinios con regularidad. En la comunidad científica, el número de creyentes es considerablemente menor que entre la población general y, aun así, no es pequeño. Lo que posiblemente diferencie a esos hombres y mujeres del resto de los mortales con convicciones religiosas es que los que se dedican a la ciencia adquieren el compromiso moral de dejar el crucifijo en la puerta del laboratorio antes de ponerse la bata blanca.  Lo que ocurre en el corazón de un acelerador de partículas, en el interior de una placa de Petri o en los alrededores de un radiotelescopio es territorio de la razón y de los hombres.

La ciencia no es un mero compendio de conocimientos. Es una forma de vivir. Un modo único de observar a la naturaleza con escepticismo y espíritu crítico. Es una permanente interrogación al universo entre la esperanza de avanzar en su conocimiento y la fría certeza de que seremos incapaces de conocerlo plenamente. En ese sentido, la actitud científica ante al vida no es patrimonio exclusivo de los científicos. Aquellos que eligieron otras formas de enfrentarse con sus dudas, incluso quienes han optado por entregarse a una vida consagrada, deberían compartir con los físicos, los químicos y los biólogos la misma capacidad de fascinación por los interrogantes del cosmos.

Pocas cosas hay más tristes que observar cómo mentes brillantes en uno u otro terreno patinan soberanamente cuando tratan de enfrentar ciencia y religión. El admiradísimo Richard Dawkins sufragando «autobuses ateos» en Londres; los intentos de más de un prelado de aprovechar el hallazgo del bosón esquivo para argumentar sobre la indiscutible existencia de Dios…

Huérfanos de conocimiento
Vivimos saturados de información pero huérfanos de conocimiento. Y para llegar al conocimiento, el ser humano ha inventado la mejor de las maquinarias posibles: la razón escéptica. Ser escéptico supone aceptar al cosmos tal como es sin imponerle nuestras presunciones intelectuales o emocionales. Y aceptar que asumiremos aquello que nuestra exploración nos vaya revelando sobre él. El escepticismo no es una cualidad de la ciencia. Es una herramienta de la inteligencia. Sería estúpido ser escéptico hacia la religión y no serlo hacia cada nuevo avance de la ciencia. Sea cual sea nuestra posición moral ante la naturaleza de las cosas, todos deberíamos desear una civilización llena de ciudadanos cada vez más educados, cada vez más dotados de conocimiento científico que explique cómo funciona el  mundo que les rodea. El hallazgo del bosón de Higgs es un paso más en ese deseo y debería contentar por igual a creyentes y agnósticos. Pero si algún día un hallazgo de la ciencia nos hace pensar que somos capaces de explicarnos sin incertidumbre, ese día estaremos profundamente equivocados. 

Poco antes de morir, el mismísimo Carl Sagan me confesó su profundo deseo de creer en Dios y su incorruptible oposición intelectual a hacerlo. Su razón rayó tan alto como la de la vieja abuela de Sartre. Aquella de la que el escritor francés dejó escrito que «sólo su escepticismo le impedía ser atea».

El científico olvidado que aportó el nombre de «bosón»
Si preguntas entre la élite científica quién conoce a Satyendra Nath Bose, las respuestas afirmativas serán muy reducidas. Este científico indio trabajó con Albert Einstein en la elaboración de la teoría Condensado de Bose-Einstein, que analiza el estado de agregación de la materia que se da en ciertos materiales a muy bajas temperaturas. Sin embargo, su nombre hoy está muy olvidado tanto en su país de origen como en la familia científica. Aun así,  la India ayer reclamó su lugar en la historia ya que su apellido (Bose) es el que da nombre al «bosón»: «Para la India, la partícula de Dios es tan de Bosón como de Higgs».

Autor: Jorge Alcalde, Director revista Quo

martes, 22 de mayo de 2012



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Lección magistral sobre "Ciencia y Fe" impartida por Mariano Artigas (1938-2006), profesor de la Universidad de Navarra y fundador del Grupo de Investigación en Ciencia, Razón y Fe.

http://www.unav.es/cryf


Subido por  el 06/11/2008
Fe y Ciencia (1ª clase) Clase del Prof. Mariano Artigas Mayayo sobre las relaciones entre fe y ciencia. Doctor en Ciencias Físicas y en Filosofía, es una eminencia a nivel mundial en estas materias.

Nació en Zaragoza el 15 de diciembre de 1938 y muere despues de una larga enfermedad en Pamplona, 23 de diciembre de 2006) es un filósofo y sacerdote español. Doctor en filosofía y en física, prestó especial atención a la conciliación entre razón y fe, que trató en libros, artículos y conferencias.

Se doctoró en filosofía por la Universidad Pontificia Lateranense de Roma en 1963 y en la Universidad de Barcelona en 1978. Era también doctor en Física por la Universidad de Barcelona desde 1969. Miembro del Opus Dei, fue ordenado sacerdote en 1964. Fue profesor de la Universidad de Navarra, donde enseñaba Filosofía de la Naturaleza y de las Ciencias, y promovió junto con algunos colegas el Grupo de Investigación sobre Ciencia, Razón y Fe.

En muchos de sus escritos trata de mostrar que el conocimiento científico y el propio de la fe no se contradicen y guardan entre ellos una armonía fundamental. Subrayaba que el diálogo entre ambos se da en un terreno que bastantes autores contemporáneos desconocen: el de la filosofía, el saber humano que está orientado a la investigación de las «cuestiones últimas». Defiende que la ciencia experimental no puede probar ni refutar la existencia de Dios, pero que suministra a la reflexión filosófica datos que pueden conducir a conclusiones racionales congruentes con aquellos que la fe propone.

Así, sus estudios le llevaron a sostener que la moderna cosmovisión científica aporta poderosos apoyos al teísmo, tesis que defendió en sus libros, entre los que destaca La mente del universo. Otras de sus obras a destacar en filosofía de la ciencia son: Filosofía de la ciencia experimental, El desafío de la racionalidad, La inteligibilidad de la naturaleza, Lógica y ética en Karl Popper, Galileo en Roma (con William R. Shea), "Negotiating Darwin. The Vatican confronts evolution", "Galileo observed. Science and the politics of belief", "Oracles of science. Celebrity scientists versus God and religion".

En su libro Galileo y el Vaticano, basado enteramente en material de archivo inédito y escrito junto con Melchor Sánchez de Toca, describe la historia y el trabajo de la Comisión Pontificia creada para el estudio del caso Galileo. El libro, acabado poco antes de morir, se publicó póstumo en 2008.

Escribió también libros divulgativos como Las fronteras del evolucionismo, Ciencia, razón y fe, El hombre a la luz de la ciencia.

Fue miembro de la Asociación Europea para el Estudio de la Ciencia y la Teología, miembro ordinario de la Academia Pontificia de Santo Tomás (Vaticano) y de la Sociedad Internacional para Ciencia y Religión (con sede en la Universidad de Cambridge). Era miembro correspondiente de la Academia Internacional de Filosofía de las Ciencias y consultor del Consejo Pontificio para el Diálogo con los no creyentes. Le fue otorgado el Premio de la Fundación Templeton.

La Iglesia constructora de civilizaciones
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miércoles, 16 de mayo de 2012


miércoles, 29 de junio de 2011

Más allá del Big Bang, mirando una Era anterior a nuestro Universo

Los patrones circulares del fondo cósmico de microondas sugieren que el espacio y el tiempo no empezaron con el Big Bang, sino que nuestro universo continúa unos ciclos a lo largo de una serie de "eones", según el físico teórico Roger Penrose, de la Universidad de Oxford, que apoyándose en los datos recogidos por el satélite WMAP de la NASA, señala la idea de la “cosmología de conformidad cíclica", un concepto que detalla en su libro “Cycles of Time: An Extraordinary New View of the Universe”.

El planteamiento de Penrose choca directamente con el modelo inflacionario ampliamente aceptado de la cosmología, donde se afirma que el universo comenzó en un punto de densidad infinita llamadol Big Bang, hace aproximadamente 13.7 mil millones de años, se expandió muy rápidamente durante una fracción de segundo, y desde entonces ha continuado su expansión mucho más lentamente, y que durante ese tiempo se han creado estrellas, planetas y nostros los humanos. Esa expansión se cree que se está acelerando, debido a un factor X llamado energía oscura, y se espera que resulte en un universo frío, uniforme e indistinto.

Penrose, sin embargo, está en desacuerdo con la imagen de la inflación y, “en particular, cree que no describiría un estado de muy baja entropía como la que se cree hubo en el nacimiento del universo, con un alto grado de orden que haría posible la materia compleja. Él no cree que el espacio y el tiempo comenzara a existir en el momento del Big Bang, sino que éste no es más que otro, de una serie de muchos, y entre ellos, el Big Bang marcó el inicio de un nuevo "eón" en el historia del universo."

El concepto básico en la teoría de Penrose, juega con la idea de que en un futuro muy lejano el universo volverá a ser muy similar a como estaba en el Big Bang. Penrose explica que "en este punto, la forma, o geometría del universo, ha sido y será muy lisa, en contraste con su forma actual, muy irregular. Esta continuidad de la forma”, sostiene, “permitirá una transición desde el final del actual eón, cuando el universo se haya expandido hasta convertirse en infinitamente grande, al comienzo del siguiente, cuando vuelve a ser infinitamente pequeño y explote hacia el exterior en otro nuevo big bang. Básicamente, la entropía en esta etapa de transición será muy baja, debido a los agujeros negros, que destruyen toda la información que succionan, evaporándose cuando el universo se expande y eliminando, al hacerlo, la entropía del universo. "

El fundamento de la teoría de Penrose se halla en el fondo cósmico de microondas, la radiación omnipresente de microondas que se piensa fue creada cuando el Universo tenía sólo 300.000 años, y que nos cuenta las condiciones que había en ese momento.

La evidencia fue obtenida por Vahe Gurzadyan, del Instituto de Física de Yerevan, en Armenia, que realizó un meritorio análisis durante siete años de los datos de las microondas con WMAP, así como los datos del experimento del globo boomerang en la Antártida. Según dicen Penrose y Gurzadyan, han identificado claramente los círculos concéntricos dentro de estos datos, las regiones del cielo de microondas en el que el rango de temperatura de la radiación es notablemente menor que en otros lugares.

El Fondo Cósmico de Microondas (CMB) es el calor remanente del Big Bang. Esta radiación impregna el universo y, si pudiéramos ver las microondas, nos parecería como un brillo casi uniforme por todo el cielo. No obstante, al medir esta radiación con mucho cuidado, podemos discernir las variaciones extremadamente débiles en el brillo de un punto a otro en el cielo, la "anisotropía". Estas variaciones codifican una gran cantidad de información sobre las propiedades de nuestro universo, como su edad y contenido.

La misión del "Wilkinson Microwave Anisotropy Probe" (WMAP) ha medido estas variaciones y descubrió que el universo tiene 13,7 mil millones de años, y se compone de un 4,6% de átomos, un 23% de materia oscura, y un 72% de energía oscura.

Según Penrose y Gurzadyan, y tal como aquí se describe, estos círculos nos permiten "ver a través" del Big Bang del eón que previamente existió. Estos círculos son la firma visible que ha dejado en nuestro eón, como ondas esféricas de ondas gravitacionales, que se generaron cuando un agujero negro chocó en el eón anterior.

Los "círculos de Penrose" plantean un enorme desafío para la teoría inflacionaria, porque esta teoría señala que la distribución de las variaciones de temperatura en el cielo podrían ser degaussianas, o aleatorias, en lugar de tener estructuras discernibles dentro de ellas.

Julian Barbour, profesor visitante de la física en la Universidad de Oxford, indica que estos círculos serían algo notable y sensacional, en el caso que se confirme la teoría de Penrose". Supondría echar abajo la imagen estándar de la inflación", lo que, por otra parte, ha sido ampliamente aceptado como un hecho científico por muchos cosmólogos. Sin embargo, el resultado será "muy controvertido" y otros investigadores todavía analizan los datos de manera muy crítica. Él entiende que hay muchos aspectos discutibles de la teoría, incluyendo el cambio abrupto de escala entre los eones y, lo que es el centro de la teoría, el asumir que todas las partículas perderán su masa en un distante futuro, y señala, por ejemplo, que no hay evidencia de una descomposición de electrones.

La imagen superior de la página muestra las fluctuaciones del CMB del sondeo de WMAP en 5 años. El brillo medio corresponde a una temperatura de 2,725 grados Kelvin (grados sobre el cero absoluto, equivalente a -270 ºC). Los colores representan las variaciones de temperatura, como en un mapa del tiempo: las regiones rojas son las más cálidas y las azules son más frías que el promedio en 0,0002 grados. Este mapa ha sido formado a partir de las cinco bandas de frecuencia mostradas abajo, de tal manera que se pueda suprimir la señal de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea.


Lunes, 30 de abril de 2012

Las matemáticas demuestran que los modelos actuales del Universo implican que tuvo un principio

Cosmólogos de reconocido prestigio están debatiendo sobre si el universo tuvo un principio. Y a pesar de las apariencias de discordia, en el fondo parecen estar de acuerdo.


Parte I

Los cosmólogos utilizan las propiedades matemáticas de la eterno para mostrar que a pesar de que el universo puede durar para siempre, debe haber tenido un comienzo.

El Big Bang se ha convertido en parte de la cultura popular, desde que tal expresión fue acuñada por el físico disidente Fred Hoyle, en 1940. Esto no deja de ser sorprendente para un evento que representa el nacimiento último de todo.

Sin embargo, Hoyle prefería un modelo diferente del cosmos: un universo en estado estacionario, sin principio ni fin, que se extiendía infinitamente desde el pasado al futuro. Esa idea nunca llegó a despegar realmente.

En los últimos años, sin embargo, los cosmólogos han empezado a estudiar una nueva serie de ideas que tienen propiedades similares. Curiosamente, estas ideas no están necesariamente en desacuerdo con la idea del Big Bang.

Por ejemplo, la idea de que el universo es cíclico, con unos big bang seguidos de big crunch, seguidos a su vez, por otros big bang en un ciclo infinito.

Otra idea es la inflación eterna en la que las diferentes partes del universo se expanden y contraen a diferentes ritmos. Estas regiones pueden ser consideradas como universos distintos de un gigantesco multiverso.

Así pues, aunque parezca que vivimos en un inflación cósmica, otros universos pueden ser muy diferentes. Y mientras que nuestro universo pueda parecer que tiene un principio, el multiverso no necesariamente ha de tener un comienzo.

Luego existe la idea de un universo emergente, el cual existe como una especie de semilla para la eternidad y luego se expande de repente.

Puesto así, estas modernas cosmologías sugieren que la evidencia observacional de un universo en expansión es consistente con un cosmos sin principio ni fin. Eso es posible cambiarlo.

Hoy en día, Audrey Mithani y Alexander Vilenkin, de la Universidad Tufts, en Massachusetts, dicen que estos modelos son matemáticamente incompatibles con un pasado eterno. De hecho, su análisis sugiere que estos tres modelos del universo deben haber tenido un comienzo.

Su argumento se centra en las propiedades matemáticas de la eternidad, un universo sin principio ni fin. Un universo así, debe contener trayectorias que se extienden infinitamente en el pasado.

Sin embargo, Mithani y Vilenkin apuntan a una prueba, fechada en 2003, donde este tipo de trayectorias del pasado no pueden ser infinitas si forman parte de un universo que se expande de una manera concreta.

Ellos van a demostrar que puesto que los universos cíclicos y los universos de la inflación eterna se expanden ambos de esta forma. Así no puede ser eterno en el pasado, y por lo tanto, tuvo que haber tenido un comienzo. "A pesar de que la inflación puede ser eterna en el futuro, no es posible hacer lo mismo, extendida indefinidamente hacia el pasado", afirman.

Tratan también con el modelo emergente del universo, mostrando que aunque pueda parecer estable desde el punto de vista clásico, es inestable desde el punto de vista de la mecánica cuántica. "Un modelo simple de universo emergente ... no puede escapar del colapso cuántico."

La conclusión es ineludible. "Ninguno de estos escenarios puede, en realidad, tener una pasado eterno", declaran Mithani y Vilenkin.

Dado que la evidencia observacional es que nuestro universo se está expandiendo, entonces también debe haber nacido en el pasado. Una profunda conclusión, aun partiendo del mismo que lideró primero la idea del big bang.


Ref: arxiv.org/abs/1204.4658 : Did The Universe Have A Beginning? [¿Tuvo el universo un principio?]

Parte II

Hoy en día, otro peso pesado del mundo de la cosmología entra en liza con un argumento adicional. Leonard Susskind, de la Universidad de Stanford, en California, dice que aunque el universo tuviese un principio, puede ser pensado como eterno para todos los propósitos prácticos.

Susskind es muy bueno ofreciendo una versión semi-popular de su argumento:

"Para ello, simplemente se imagina a Hilbertville, una uni-dimensional y semi-infinita ciudad, cuya frontera está en x = 0: La población es infinita y llena uniformemente el eje positivo x> 0: Cada ciudadano tiene un telescopio del mismo alcance limitado. Cada uno quiere saber si la ciudad tiene límites. Es obvio que sólo un número finito de ciudadanos puede ver la frontera x = 0. Para la infinita mayoría de la ciudad sólo vería que se extiende hasta el eje infinito negativo.

Por lo tanto, asumiendo que esto como normalidad, un ciudadano que no haya estudiado la situación, podría apostar con gran confianza que no se puede detectar un límite. Esta conclusión es independiente de la potencia de los telescopios, con tal que estén limitados."

Él hablará sobre los diversos argumentos termodinámicos que sugieren que el universo no puede haber existido por siempre. En el fondo, es que el inevitable aumento de la entropía con el tiempo, asegura que un universo de eterno pasado, debería desde hace mucho tiempo haber perdido toda apariencia de orden. Y tal como podemos ver en lo que nos rodea, el universo no ha podido ser eterno en el pasado.

Terminando con esto: "Se puede concluir que hay un principio, pero en cualquier tipo de inflación cosmológica las fuertes probabilidades favorecen (infinitamente) el principio de estar tan lejos del pasado que redunda, de hecho, en menos infinito."

Susskind es un gran tirador, uno de los fundadores de la teoría de cuerdas y uno de los pensadores más influyentes en este campo; sin embargo, es difícil estar de acuerdo con su afirmación de que este argumento representa el punto de vista opuesto a Mithani y Vilenkin.

Su argumento es equivalente a decir que el cosmos debió tener un comienzo, incluso en el caso que nos parezca eterno en el pasado, lo cual es bastante similar a la postura de Mithani y Vilenkin. La distinción que hace que Susskind, es que su atención se centra exclusivamente en las consecuencias prácticas de esto, a pesar de que lo que entiende por "práctico" no quede del todo claro.

Que el universo tuvo o no un principio es sumamente importante desde el punto de vista filosófico, tanto es así que, una respuesta definitiva puede tener consecuencias prácticas para la humanidad.

Pero quizás el verdadero significado de este debate está en otra parte. La necesidad de estar en desacuerdo frente a un inminente acuerdo, probablemente, nos diga más sobre la naturaleza de los cosmólogos que sobre el mismo cosmos.

Ref: arxiv.org/abs/1204.5385 : Was There a Beginning? [¿Hubo un principio?]


- Referencia de dos artículos: TechnologyReview.com, a 24/27 abril 2012
- Imagen 1) El universo observable. Imagen 2) el universo en expansión. Ambas imágenes de Wikipedia.

Fuente original: http://bitnavegante.blogspot.com/2012/04/las-matematicas-demuestran-que-los.html 
BitNavegantes / Blog de Pedro Donaire 

Nota Especial: Vease tambien nuevo articulo: 

Title:
Was There a Beginning?
Authors:
Susskind, Leonard
Publication:
eprint arXiv:1204.5385
Publication Date:
04/2012
Origin:
ARXIV
Keywords:
High Energy Physics - Theory, Astrophysics - Cosmology and Extragalactic Astrophysics, General Relativity and Quantum Cosmology
Comment:
4 pages, 2 figures
Bibliographic Code:
2012arXiv1204.5385S